Bombardear por la paz es como follar por la virginidad

Mientras escribo estas líneas, aviones de guerra sobrevuelan mi cabeza. Pero no me encuentro en Siria, ni tampoco en otra zona de guerra del planeta. Estoy en Alemania, cerca de Ramstein, donde se halla la mayor base de las fuerzas aéreas norteamericanas fuera de Estados Unidos.  El estruendo de los pesados transportadores de maquinaria bélica recuerda que estamos a pocas horas de avión de las guerras y conflictos más  ardientes en la actualidad.

Entrando al siglo XXI, la escasez de recursos es inminente y grandes cambios climáticos se anuncian. Europa está trabajando intensamente en su Estrategia Energética para poder cubrir sus necesidades en el futuro. Y Estados Unidos, la potencia militar número uno del mundo, se ve obligado a elevar el límite de endeudamiento una vez tras otra para poder pagar sus facturas.

Las naciones industriales occidentales compiten por el reparto de las riquezas de la tierra con naciones como  Rusia, una superpotencia energética que dispone de las mayores reservas de gas natural del mundo y de la segunda mayor reserva de carbón.  Y con China, una economía emergente con gran potencial de crecimiento. China es el mayor acreedor de Estados Unidos, y su influencia fuera de Asia está creciendo sobre todo en África y Latinoamérica.

Medio Oriente, donde se hallan más del sesenta por ciento de reservas de petróleo del planeta, está siendo azotado por un conflicto bélico tras otro. Tras un ataque con gas Sarín en el barrio de Ghouta, al sureste de Damasco el 21 de agosto, la Guerra Civil de Siria ha encontrado un eco particular en los medios de comunicación.  Grupos que luchan contra el gobierno sirio culpan al presidente Al Assad de la muerte de entre 1300 y 1700 personas por el agente químico, pero los inspectores de la ONU aún no han corroborado la sospecha. Sin embargo, Estados Unidos, con el apoyo de Francia, baraja la posibilidad de un ataque militar contra Siria por haber violado la Convención sobre Armas Químicas. Y, como si de un juego de ordenador se tratara,  políticos occidentales de los colores más variados debaten sobre una intervención militar en el país norafricano.

Rusia ya  ha advertido a Estados Unidos sobre las consecuencias “catastróficas”  de un ataque militar contra Siria para Oriente Medio. La nación de gran diversidad cultural y religiosa posiblemente teme que la chispa del fundamentalismo islámico salte y la desestabilice. China, por otro lado, desea frenar la presencia de Washington en Medio Oriente, y bloquea junto a Rusia posibles sanciones contra el régimen de Al Assad mediante su veto en el Consejo de Seguridad de la ONU.  E Irán, el aliado más cercano de Siria, incrementó el apoyo militar del régimen de Al Assad drásticamente desde el 2012. Y acaba de firmar un acuerdo con éste e Irak para la construcción de un gasoducto de 6.000 kilómetros que atravesará los tres países y Líbano para llegar hasta Europa bajo el Mar Mediterráneo.

La propaganda de guerra que inunda los medios recuerda otro momento en la historia. En marzo del 2003, George W. Bush, entonces presidente de Estados Unidos, tomó el supuesto almacenamiento y desarrollo de armas biológicas de destrucción masiva como pretexto para invadir Iraq. Violó así la Carta de las Naciones Unidas, que prohíbe el uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado. Los inspectores del Irak Survey Group, designados por el propio Pentágonoy la CIA, admitieron en su informe final de 2004 que Irak ya había destrozado la mayor parte de su armamento ilegal a mediados de 1991. Bush declaró el final de la Guerra de Irak en mayo de 2003, pero las últimas tropas estadounidenses recién se retiraron del país a finales de 2011.  Hoy, la violencia en Irak sigue causando muerte y desesperación. La invasión de nombre Operación Nuevo Amanecer, que según Bush “liberó el país”,  ha arrojado Iraq en una espiral de violencia.

Actualmente, el reparto de fuerzas en el mundo ya no es el mismo que hace diez años. Así, según informa el canal ruso de noticias en inglés, RT, algunos analistas ya avisan del peligro de una III Guerra Mundial en el caso de que Occidente ataque a Siria. Nadie puede predecir lo que ocurrirá si la comunidad internacional no es capaz de encontrar una solución política del conflicto. Pero una cosa está claro, ya lo decía una consigna contra la Guerra de Vietnam: Bombing for peace is like Fucking for Virginity. Bombardear por la paz es como follar por la virginidad.

Fuente: Wiki Commons

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